César Rosas: “Considero que la investigación en una universidad es tan fundamental como la docencia”

profesor césar rosas

Oriundo de la ciudad de Valdivia, Región de los Ríos, César Rosas, recuerda que mucho antes de ingresar a la Escuela de Ingenieros Industriales de la entonces Universidad Técnica del Estado, ya tenía decidido estudiar mecánica. “Mi padre trabajaba en el campo y estaba encargado de la mantención de las máquinas. Yo siempre andaba con él metido en ese tema y eso fue lo que me motivó a estudiar”.

Cuenta con una trayectoria profesional de 48 años, la cual estuvo ligada fuertemente a la investigación y la docencia. Se adjudicó 8 proyectos FONDECYT, 1 proyecto FONDEF en 2008 (único proyecto de este tipo hasta el momento en el DIMEC) y un proyecto INNOVA CORFO, el cual terminó en 2017. Como profesor, se desempeñó principalmente en el área de termofluido, máquinas hidráulicas y transferencia de calor.

A mediados de 2018, el académico se acogió a la Ley 21.043 (Ley de Incentivo al Retiro), publicada el 8 de noviembre en el Diario Oficial por el Ministerio de Educación. Establece una bonificación para todo el personal académico, directivo y profesional no académico de las universidades del Estado.

Formación como ingeniero civil mecánico

Con 12 años ingresó a la escuela secundaria industrial de la ciudad de Valdivia (dependiente de la UTE) donde inició sus primeros estudios en mecánica. Con la intención de continuar especializándose en la carrera en la educación superior, decide mudarse a Temuco, junto a un tío que lo acogió, para cursar el grado Técnico en Mecánica (equivalente a lo que es hoy Ingeniería de Ejecución en Mecánica) en la Escuela Industrial de Temuco, donde egresó en 1965.

Motivado con seguir escalando en su formación profesional, en 1966 viajó a Santiago, formándose como ingeniero civil en la Escuela de Ingenieros Industriales de la UTE, paso que lo llevó a involucrarse en trabajos de investigación con la realización de su memoria de título “Mecánica de fluido flujo capilar”, dirigido por su profesor y hoy colega, Mario Letelier.

Pero antes de iniciar su memoria de título, Rosas volvió a Valdivia junto a sus padres en una época económica y políticamente compleja, con un alto índice de desempleo. A pesar del complicado escenario, el entonces egresado de ingeniería civil encontró trabajo como profesor en la Escuela Industrial de Valdivia, su casa de estudios, donde estuvo durante dos años, antes de migrar a la capital a terminar sus estudios universitario.

Sin embargo, sus estudios no terminarían ahí. En 1981 viajó a Estados Unidos ´para realizar por dos años un magíster en Ingeniería Mecánica en la Universidad de Estatal de Texas (Arizona State University), donde tuvo que compatibilizar los estudios con su trabajo como docente de laboratorio en la Universidad, lo cual le permitió solventar sus gastos académicos y familiares. “El único beneficio que obtuve de la universidad para estudiar afuera fue que me mantenían mi sueldo como docente, cercano a unos 2000 dólares en ese tiempo, pero no fue suficiente para mantenerme a mí y a mi familia”, comenta.

Para el segundo año, consiguió una beca de investigación, que además del ingreso monetario, lo ayudó para el desarrollo de sus tesis de magíster. “Uno de los desafíos que tuve para completar mis estudios en el extranjero fue el idioma. A pesar de haberme preparado para comprender inglés, al llegar allá fue un desafío dominarlo”.

¿En qué momento se inició su trabajo en investigación?

Cuando comencé mi trabajo de titulación. En ese tiempo el trabajo en investigación era muy poco. El profesor Letelier fue uno de los primeros en involucrarse en la UTE. Recuerdo que los primeros proyectos que se desarrollaron en la universidad, fueron financiados con recursos internos; no existían fuentes externas de financiación como Conicyt o Corfo, que en ese tiempo no financiaba proyectos de investigación.

¿Por qué es importante el desarrollo de investigación en el campus universitario?

Considero que la investigación en una universidad es tan fundamental como es la docencia. Una universidad que se define como completa y compleja debe tener, al menos, esas dos actividades como actividades fundamentales.

A través de la investigación, uno tiene la posibilidad de contribuir al conocimiento, tanto de la ciencia como de la tecnología. Para mí, la investigación es fundamental para el desarrollo del país. Un país que no tiene investigación, difícilmente puede llegar a ser un país desarrollado que sea capaz de incorporar valor agregado a las materias primas que tiene el país. Sino, se limita a solo ser un país exportador de materias primas y a adquirir la tecnología desde afuera. Ese es el valor que le doy a la investigación. Lo considero un bien fundamental.

¿Cuál es la ventaja que tienen hoy los estudiantes tanto para su formación profesional como investigativa?

Hoy poseen herramientas informativas y computacional que facilitan el proceso de aprendizaje. A través de las herramientas computacionales puedes resolver problemas bastantes complejos con mucha rapidez, cosa que en mi época había que hacerla a pulso. Además, puedes simular fenómenos físicos, porque lo que uno hace a través de la investigación es entender cómo ocurren estos fenómenos y cómo puedes manipularlos de cierta manera; saber cuáles son los parámetros que gobiernan los comportamientos de un sistema físico. Si quieres modificar el comportamiento de ese sistema, tienes que saber qué cambios puedes ejecutar.

¿Qué significó estudiar y trabajar en la universidad?

Para mí fue todo un logro. Vengo de una familia humilde sin grandes recursos, sin embargo, logré entrar a una universidad tan importante como lo fue la Universidad Técnica del Estado y lo sigue siendo hoy como la Universidad de Santiago de Chile. En mi familia fui uno de los pocos que logró un título universitario y que tuvo la posibilidad de continuar mis estudios de postgrado.
Además, participé y lideré muchos proyectos de investigación dentro de la unidad, contribuyendo a la formación de conocimiento, tanto en mi faceta como investigador como docente. El transmitir conocimiento y participar en la formación de los profesionales fue un trabajo enriquecedor.